Cueva rompe su silencio y dice que Pamela Franco fue una “vinculación indebida”: pido perdón a mi esposa e hijos

A través de sus redes sociales, Christian Cueva rompió su silencio y afirmó que sí mantuvo una relación extramatrimonial con Pamela Franco, pese a su relación de 15 años con Pamela López.

Cabe mencionar que, en el comunicado, Cueva, al mismo estilo de Domínguez, está buscando ayuda especializa para poder superar este “error” que cometió.

AQUÍ EL COMUNICADO

Durante los últimos días, han sido expuestos, públicamente, actos de mi parte que no me enorgullecen y a los que considero el error más grande de mi vida. Respecto de ellos, quiero pedir, públicamente, perdón a mi esposa, Pamela López y a mis hijos.

Lamento profundamente el dolor que estos hechos del pasado hoy les causan y mi única intención es intentar aliviarlo y mitigarlo. A mi familia y a mis padres que también han sido involucrados, no me cansaré de pedir perdón.

No reconozco mi vinculación con la señora Franco como una relación, sino como una vinculación indebida, errónea, equivocada, perjudicial, que justamente dejamos porque no era correcta y podía dañar mi relación con quien aún no era mi esposa, pero a quien ya me unía el amor. Si bien, hace cinco años cortamos contacto, cometí la tontería de hablar con ella nuevamente, una sola vez, a partir de una llamada tripartita.

Estos hechos son conocidos y aunque no trascendieron de una corta llamada, abrieron heridas profundas en mi familia, que lamento y quisiera poder sanar.

No hablaré más públicamente de este asunto y solamente intentaré proteger a mi familia de este daño que me tiene como protagonista y del que, como es imposible volver al pasado para no cometerlo, solo me queda intentar aliviar a la interna del grupo familiar que conformamos, lo que no por difícil debo dejar de buscar.

Sé que estoy expuesto al comentario, al escarnio y al juicio público; pero sé también que debo ser fuerte para poder mantener a mis hijos fuera de esta situación y para intentar aliviar el dolor de su madre, mi esposa, con quien me casé por un único motivo: amor.

Pido a Dios, públicamente, su perdón, sé que su amor y generosidad sin límites, me mostrarán el camino para corregir lo mal hecho. Estoy buscando y consiguiendo ayuda especializada.

Estoy arrepentido y quiero enmendarme. Mientras tanto, estoy, a la vez, recorriendo el camino que debo andar, para volver a ser quien puedo ser: alguien mejor de quien fui.