El reciente aplazamiento de la cirugía de Natalia Salas ha puesto de manifiesto la compleja batalla que enfrenta la actriz peruana contra el cáncer.
La intervención, programada para el 10 de diciembre, fue suspendida por recomendación médica debido a una fuerte tos que podría aumentar los riesgos del procedimiento, según informó la propia Salas en sus redes sociales.
Natalia Salas anuncia la postergación de su operación quirúrgica
Mientras espera la reprogramación de la cirugía, la intérprete de 38 años sigue con su tratamiento hormonal, que incluye la aplicación de una ampolla para inducir la menopausia y así prevenir que la enfermedad afecte nuevamente sus trompas y útero.
La postergación tomó por sorpresa tanto a Natalia Salas como a su esposo, Sergio Coloma, quien estuvo a su lado al recibir la noticia. Lejos de desanimarse, la actriz aprovechó el día libre para avanzar con los preparativos del cumpleaños de su hijo Leandro, que cumplirá cinco años el 22 de diciembre.
“Como no hay mal que por bien no venga… aprovechamos en comprar todo para el ‘Leandro Fest’”, relató Salas, y bromeó con su esposo sobre los pendientes que aún quedaban: “Si ahorita estuviera echada para que me operen, ¿quién iba a hacer todo esto? Dios sabe por qué hace las cosas”, comentó la actriz.
Natalia Salas y su lucha con el regreso del cáncer
Esta nueva etapa en la lucha de Salas comenzó en octubre, cuando anunció públicamente que el cáncer que había superado hace tres años había reaparecido, esta vez en una de sus vértebras. La actriz explicó que la detección fue posible gracias a su constancia con los chequeos médicos anuales, que incluyeron escáner, tomografía y gammagrafía.
“Mis imágenes no salieron limpias”, relató con serenidad en sus redes sociales. El diagnóstico confirmó la presencia de una partícula cancerígena en una vértebra, lo que la obligó a iniciar un tratamiento integral compuesto por radiocirugías y medicación antihormonal. Actualmente, el tratamiento de Natalia Salas consiste en la toma de tres pastillas diarias y dos ampollas cada dos semanas, además de radiocirugías diseñadas para “cicatrizar” el hueso desde el interior y rellenar la zona afectada.