¿Quién es Miluska Jácome, mamá del hijo de Ernesto Pimentel?

Ernesto Pimentel se encuentra atravesando un buen momento en su carrera. Se acaba de estrenar su primera película ‘Chabuca’, su programa de los sábados goza de popularidad y disfruta a plenitud de su paternidad, junto a su amiga Miluska Jácome. En esta nota te contaremos quién es y cómo la conoció.

¿Quién es Miluska Jácome y cómo conoció a Ernesto Pimentel?

De acuerdo con el propio Ernesto Pimentel, Miluska ha sido su mejor amiga por más de 25 años.

Ambos se conocieron cuando ingresaron al programa ‘Risas y salsa’. Ella era practicante, egresada de ingeniería de sistemas, mientras que él daba sus primeras presentaciones como ‘La Chola Chabuca’.

“Como los dos éramos nuevos, encajamos bien”, contó ella en una entrevista a la revista Cosas en el 2019. En esa publicación, señaló que no era su prioridad ser madre de familia.

Gracias a su gran amistad, ambos se mudaron juntos hace más de 20 años y lo ha acompañado en los buenos y malos momentos. Es así como decidieron ser padres.

En julio del 2019, Ernesto Pimentel anunció en sus redes el nacimiento de su primer hijo junto a Miluska.

“Él será, desde hoy, el gran motivo de mi vida. Hoy ha llegado al mundo a las 33 semanas, pesando 3 kilos”, sostuvo el artista.

En aquella publicación, también destacó el papel fundamental de Miluska en su vida.

“Junto a Miluska, mi más entrañable amiga por más de 20 años (…), hemos traído al mundo a un niño que sabemos será más feliz aún más que los padres que hoy lo reciben”, escribió.

Actualmente, Miluska es, desde hace más de 15 años, productora de ‘El reventonazo de la Chola’.

¿Qué dijo Ernesto Pimentel sobre su faceta como padre?
En una entrevista brindada a Perú21, el creador de ‘La Chola Chabuca’ contó detalles sobre su faceta como padre.

“Estaba en mis planes tener un hijo. Pasó el tiempo y se da el avance de la ciencia. Y hace como diez años se dio la posibilidad de tener un bebé en Nueva York con un vientre subrogado. Me parecía un lindo camino; sin embargo, soy una persona sola, no tengo mucha familia. Entonces, consideré que si quería tener un hijo, debía tener un entorno familiar. Y se decidió la posibilidad de tener un hijo. No ha sido sencillo, no hablo mucho del tema. Ha sido algo cuidado y responsable. Antes yo decía para qué me voy a comprar una casa y ahora quiero construir el rascacielos más alto. No creo en la casualidad. Me resisto a creer en el destino. Yo creo, más bien, en la capacidad de sobreponerse. Mi éxito real es levantarme cada día”, indicó.

Ernesto Pimentel sobre La Chola Chabuca: “La parodia no fue mi referente para construir mi personaje” (ENTREVISTA)
“Me hice fuerte en una ciudad donde tenía todo para perder”, me dice Ernesto. Estamos alrededor de la mesa del comedor de su casa; afuera, el jardín y una piscina cubierta con una malla que la protege quizás de las hojas que trae el viento.

A los 7 u 8 años, perdió a su padre, un puneño. A los 11, a su madre, una limeña. Se quedó con su abuela, de Iquitos. Fue bailarín en la novela Natacha. Un abogado en Los de arriba y los de abajo. Hasta que se puso los tacos de La Chola Chabuca.

Ya perdió la cuenta de cuántos zapatos ha usado La Chola Chabuca. Hoy tiene unos 70 pares útiles. Cada uno valorizado en unos 700 soles. En casi todo un segundo piso guarda sus vestidos, se estima que son unos mil. Han pasado 30 años desde que comenzó la historia del personaje que creó Ernesto Pimentel. Y mañana lo conmemora en el Parque de la Exposición junto a artistas invitados. Las celebraciones empiezan ahí. Se viene la película de La Chola Chabuca producida por Tondero y el libro que contará la historia de la popular figura de la televisión.

Pero al final de la jornada, detrás de las cifras y las luces, siempre estará Ernesto, tal vez sentado alrededor de la mesa del comedor de su casa, donde le hace el desayuno a su hijo de cuatro años, cada mañana, donde juegan y ríen. Como ahora.

Me dices que no vives para esto, pero te gusta vivirlo. ¿Para qué vives?

Para estar tranquilo, para ser feliz y ahora para disfrutar a mi hijo; y para seguir creando: cómo contar una historia de otra manera, cómo puedo potenciar otra historia.

Pero Ernesto Pimentel es La Chola Chabuca.

No, no, no… Mira, La Chola Chabuca es un personaje de ficción que tiene lo mejor de mí. No siento que sea una convivencia de dos personas.

Pero La Chola te absorbe.

Sí, pero me doy mi tiempo. En el espectáculo que daremos son 30 años de La Chola, pero tengo toda una serie de espacios que iré recorriendo con la música. Haré el regreso de Ernesto Pimentel en la música, con una banda enorme y una radio, un concepto que ha puesto Juan Carlos Fernández, que se llama Radio Causachun. También le daré un espacio al señor Carlos Morales del Grupo Guinda, porque cuando yo empezaba como La Chola ellos me jalaban a sus shows en las distintas playas (de estacionamiento) del Centro de Lima.

¿Siempre quisiste ser cantante?

Soy un cantante.

Es decir, que hagas una carrera como cantante.

Sí la he hecho, en paralelo.

¿Querías ser La Chola o que ella sea el trampolín para que seas cantante?

Soy un actor que estudió en la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático. Mi sueño siempre fue ser actor. Lo primero que hice fue ser actor para niños en un grupo llamado Tiza, donde hice de un gigante con zapatos grandes. También hice radio. Cuando hice mis personajes de humor, el primero fue La Chola Chabuca, a partir de la idea que tenía sobre lo que es folclore, la imagen que tengo es la de una persona grandiosa, artista, con brillos, con colores, hermosa; mi referencia en lo andino fue eso: las mujeres que subían a un escenario.

Quizás hasta ese momento a la mujer andina no se le había retratado así.

Sí pues, en el humor. Pero la mujer andina ha tenido facetas y deidades como la gran Pastorita Huaracina, la extraordinaria Flor Pucarina. La parodia no fue mi referente para construir mi personaje, sino que partía del hecho de valorarla, que me parecía hermoso y hondo. No era una chola vista desde lo pequeño, sino que era la dueña de la casa, la dueña de su destino…

Ernesto pide permiso para levantarse. “Chau, hijito lindo”. Le da un beso. Nos despedimos de él. Antes le invita un chocolate. Tiene cuatro años.

¿Cómo así te animaste a ser padre?

Estaba en mis planes tener un hijo. Pasó el tiempo y se da el avance de la ciencia. Y hace como diez años se dio la posibilidad de tener un bebé en Nueva York con un vientre subrogado. Me parecía un lindo camino; sin embargo, soy una persona sola, no tengo mucha familia. Entonces, consideré que si quería tener un hijo, debía tener un entorno familiar. Y se decidió la posibilidad de tener un hijo. No ha sido sencillo, no hablo mucho del tema. Ha sido algo cuidado y responsable. Antes yo decía para qué me voy a comprar una casa y ahora quiero construir el rascacielos más alto. No creo en la casualidad. Me resisto a creer en el destino. Yo creo, más bien, en la capacidad de sobreponerse. Mi éxito real es levantarme cada día.

Me da la impresión de que La Chola Chabuca no ha sido absorbida por el mundo del espectáculo. Tiene un lugar único.

Lamento ser una excepción. Toda historia es digna de contarse. Y la vida no hay que darla por sentada. No tengo nada extraordinario, lo extraordinario es cómo enfrento las cosas.

No entras en la vorágine de la farándula.

Siempre he creído que una enemistad es un vínculo. No creo que las personas seamos: ‘todo tú me ha molestado’; hay una parte que no estuvo bien, pero por qué voy a anular todo lo otro bueno.

¿Mañana celebrarás que estás enamorado?

Yo soy un freelance en la vida y en el amor. Trabajo al destajo.

¿Alguna vez te fueron infiel?

No es algo que esté en mis planes conversar (risas).

O a ti capaz te ha tocado ser infiel.

Dejémoslo ahí (sonríe). Yo soy fiel a mi chamba.